Avalado por el movimiento
Alianza Social Indígena, agradeció el apoyo entregado por todos los sectores de
la sociedad y prometió no ser inferior a las circunstancias.
Al asumir el gran reto, recordó las palabras
que pronunció Abrahan Lincoln quien dijo: “Un hombre no dispone de tiempo para
pasar la mitad de su vida en disputas. Si alguien deja de atacarme nunca
recuerdo lo pasado”. Precisó que Ocaña tiene grandes posibilidades e inmensas
dificultades.
Fue enérgico al expresar que no traicionará
las esperanzas de un pueblo y para ello diseñó un gobierno tecno-político. El
equilibrio que permitirá ser inflexible ante la corrupción, vehemente frente al
respeto de los derechos fundamentales, consecuente con los intereses del
municipio y tolerantes con la diversidad, como categoría opuesta al desorden y
a la falta de autoridad.
Se mostró preocupado por el
hueco fiscal dejado por su antecesor. “El gabinete municipal tiene
instrucciones precisas de hacerle frente a la crisis administrativa y
financiera que tiene al municipio al borde de la intervención económica de la
ley 550. Reducir gastos, construir ahorros y realizar inversión social, serán
premisas fundamentales para el diseño de la nueva política fiscal municipal”,
agregó.
Dejó abiertas las puertas para que las demás
colectividades ingresen al gobierno deliberativo, siempre y cuando prevalezca
el interés superior del pueblo de Ocaña. Instó al Concejo a interpretar fielmente
los anhelos y designios de los ciudadanos. “Un concejo prisionero de los
intereses económicos y politiqueros, un concejo autómata retardaría el progreso
del municipio y daría al traste con las miles de voluntades que quieren que el
sol vuelva a brillar en Ocaña”, precisó.