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Sábado, 17 de Noviembre de 2007
LA OCAÑERIDAD Y LA CULTURA EDITORIAL - (Boletín 19) FRAY, CAMPO ELIAS CLARO C. - Por Gabriel Ángel Páez Téllez.
Por Editor Cocota.com @ 12:02 p.m. :: 193 Views :: 0 Comentario(s) :: Actualidad, Columnistas
 
  • Saudades, no es un término común en el habla castellana; sin embargo, está incorporado al lenguaje culto y refinado de una forma para evocar personas, sitios  y cosas amadas...  

 

Saudades es una bella expresión  de origen portugués  y significa  anhelo de poseer el bien ausente; sublime añoranza del recuerdo querido, y muchas cosas para las cuales aún la grandeza del idioma español  se queda corto, porque todas las letras del alfabeto son insuficientes   para  definir en una palabra el  exacto significado de esa noble actitud del espíritu humano que la expresión  Saudades, recoge en ocho letras, para encerrar en la fuerza de las palabras, la evocación  de aquello  que es  para la mente humana lo más  noble, lo  que  vive por derecho propio  en lo más profundo de las almas sensibles, vocablo que  tiene  algo  de la inmensidad  de  Dios, porque sus vivencias  horadan  en tiempo y la distancia en reminiscencias  e imborrables  recuerdos.

 

Este vocablo culto y significativo fue el que  escogió  Fray Campo Elías Claro Carrascal, el sacerdote dominico,  para  llamar sus versos  que  contienen gran parte de  todo lo que  en vida  significó  su ideario  y razón de vivir y trascender en su espíritu  de alta sensibilidad  de amor a Dios,  y  a  todo cuanto se relacionara con su ministerio eclesiástico, que él vivió a plenitud, y en  el dulce apego  por el terruño nativo presente en sus versos, algunos con el ropaje de la música,  que  es la forma  más expedita para  que sus versos  se quedaran  en el  alma de su pueblo.

 

Campo  Elías Claro  Carrascal nació  en la Paya de Belén, (Norte de Santander), el 17  de julio de 1914, fueron sus padres don Ramón Ignacio Claro, y  doña  Jóvita Carrascal de Claro.

Falleció  en la ciudad  de Bogotá, el 29 de noviembre de 1997.

 

Era  niño aún cuando en abril de 1925  escuchó la prédica  de  sacerdotes misioneros que de paso por la Playa  de Belén, esparcían, como en la parábola del sembrador, la semilla del amor  de Cristo Jesús, sus palabras reforzaron las enseñanzas tomadas del  ideario católico de sus progenitores. Todo ello  fructificó,  hasta su ordenación sacerdotal  en el templo de Santo Domingo, en  la capital incaica: El  Cuzco (Perú.), el 6 de marzo de 1938.

 

Transcurridos  quince años volvió a su  conventual  terruño  de  la Playa de Belén,  en donde celebró su  misa cantada.

 Con su  ejemplo  y  homilías llevó a la juventud playera el urgente mensaje de la Iglesia por más sacerdotes en la viña del Señor, y cuatro familiares suyos, entre otros jóvenes lugareños,  le siguieron en la formación  sacerdotal.

 

Fray  Campo Elías Claro  fue ante todo  un gran educador y forjador de juventudes.

 

 En el Estado de Rubio (Venezuela) se inició  en condición de profesor y rector del Colegio María Inmaculada. Luego fue superior  de la Casa Dominicana, y asumió también  el periodismo con la dirección del semanario: Reflejos. En esa época se intensifica su producción literaria en el mundo poético y   escribe versos  y canciones: se los inspira la nostalgia por su patria; y en especial, su  amor reverencial   María, la Madre de Dios, y  el cariño nunca olvidado  por su   terruño.

 

El presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, natural de Rubio, en  el ejercicio del poder  ejecutivo quiso, por la época de la  fructífera labor del religioso en tierra venezolana, exaltar al sacerdote-educador, con la condecoración “Francisco Miranda”  por servicios prestados a favor de la juventud rubiense.

 

De vuelta  a  Colombia, su comunidad eclesial  le confió  el meritorio cargo de  Provincial  de los Dominicos  en Colombia, y así este eximio  religioso playero continuó  en la docencia  enseñando: Gramática, literatura, Lógica, Latín y Griego, entre otras manifestaciones de la cultura humanística, de la que fue un  excelente maestro.

 

Fray  Campo Elías Claro Carrascal  fue un poeta de su época  y siempre actual, lo anterior porque establece un vínculo con las generaciones de ocañeros, en la extensión del vocablo,  para  cantarle  al terruño  amado La Playa de Belén, a Cristo Jesús, y a la Virgen María, a  sus ancestros ,al paisaje circundante y al paisaje lejano;  es decir un mundo poético  vinculado a  su integridad  de sacerdote y de persona consciente  de introducir  en su creación poética lecciones de preceptiva  a través  de versos sencillos,  y algunos  con el vuelo lírico  de  las SAUDADES,  en donde es posible encontrar  composición, ritmo, espacio  y dominio de la palabra con plena musicalidad, por eso  sus poemas  toman forma de  vals lento en NOCHES PLAYERAS  en donde le dio ese hermoso ritmo a  sus versos; y : Los estoraques, a los cuales el maestro  Rafael Contreras Navarro, encontró forma de llevarlo al ritmo de porro,  para que  la  Banda Municipal  de Ocaña,  y del acervo musical del país  se deleitara en ritmo alegre de  los admirables versos, EL PORRO DE LOS ESTORAQUES de los cuales cito, por la brevedad del espacio para este boletín, dos de sus  cuartetas,  y en los cuales puede palparse el idílico  amor del sacerdote por  su  tierra nativa.

 

Mi pueblo querido, la luz de mis sueños,

-casitas tan blancas cual blancas palomas-

mi alma a ti vuelve en busca de aromas

del huerto que guarda amores maternos.

( …)

En tus “Estoraques”, mi  Playa querida,

se bordan leyendas y cuentos de hadas

al pálido brillo de lunas amadas

que evocan las voces de la despedida.

 

Sacerdote mariano por excelencia. Leyendo su poemario SAUDADES encuentro poemas muy hermosos  en homenaje de amor filial a la Virgen María: en sus advocaciones de Chiquinquirá y de Torcoroma, respectivamente.

 

A   LA  VIRGEN DE TORCOROMA

(Fragmento)

 

Torcoroma linda

Torcoroma bella,

Virgen de mi Ocaña,

Virgen  montañera,

bajaste  del cielo

de la dicha eterna,

mostrando el  rostro

de luz y belleza

entre  los perfumes

de las rosaledas

y el aura purísima

de las primaveras:

Te quiero, te quiero

 con alma muy tierna;

con amor inmenso,

te busco en la pena,

te evoco en mis sueños

de mustio poeta;

te canto y te imploro,

Palomita bella.

 

 

 

 

        (Si desea  saber   sobre  el por qué de los boletines LA OCAÑERIDAD Y LA CULTURA EDITORIAL, consulte  en esta página Web,  en  donde  encontrará  argumentación respectiva  que tengo la convicción de que  compartirá  a  favor de leer, y  dar a conocer las obras de nuestros escritores de Ocaña  y su provincia

 

 

 

                                        gabrielangel@une.net.co

Medellín, noviembre de 2007

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