EUQUERIO AMAYA nació en Ocaña en 1883, y murió en la misma ciudad el domingo 22 de febrero de 1931.
El poeta se suicidó en su casa de habitación de la Calle de la Amargura, según el escritor Jorge Asaf, que describe en una crónica titulada; La tragedia del poeta aldeano, Obra Ensayistas, página 66, algunas reflexiones al deceso de este insigne poeta ocañero, que murió cuando contaba 48 años. “ Milanés sucumbió en una larga y reñida batalla contra la lógica de la existencia cotidiana ( …) cuanto partieron de su lado los otros navegantes de la cruzada lírica, el poeta quedó solo aferrado a la ínsula, en lucha abierta contra el reflujo de la vida, que encalló su bajel de pirata de ensueños en las arenas del taedium vitae”
A principios del siglo XX, terminada la guerra de los tres años o de los Mil Días, Comienzan a destacarse varios intelectuales en Colombia; periodistas y poetas, generalmente de tendencia romántica: En Bogotá, por ejemplo entre los años de 1902 y 1904 funcionó una tertulia literaria llamada LA GRUTA SIMBÓLICA, a ella pertenecieron: Julio Flórez, Diego Uribe, Clímaco Soto Borda, Víctor M. Londoño, y Max Grillo, entre otros. Esta tendencia literaria buscó en todo el país superar la aguda crisis con la que recibió Colombia el siglo XX.
Cómo el ave fénix, la intelectualidad colombiana se refugió en la literatura.
En Ocaña se destacan por la época: Diego Jácome, Joaquín Roca, y el padre- poeta Sánchez Fajardo, entre otros muchos escritores que buscan superar la adversidad de la amargura y el pesimismo secuelas de la guerra fratricida entre liberales y conservadores, y la pérdida del departamento de Panamá.
En este ambiente literario y periodístico dos escritores que comparten inquietudes ideológicas políticas, para mayor libertad en sus expresiones asumen seudónimos: Santiago Rizo Lobo ( EDMUNDO VELÁSQUEZ); Euquerio Amaya ADOLFO MILANÉS, y posteriormente se les une un joven carmelitano de nombre Enrique Pardo Farelo ( LUIS TABLANCA). Esta triada de escritores, cuya vigencia aún permanece entre nosotros fue conocida como los FELIBRES.
Estos periodistas tenían que luchar contra muchos prejuicios: la política de que estaban hastiadas las gentes, y que, según una gran mayoría de personas había llevado la Nación a la pavorosa guerra civil.
Con base en lo anterior: la ideología Liberal tenía una marcada oposición que señalaba al ideario rojo culpable de todos los males de la República, aparte de lo anterior; la conventual Ocaña, no era campo propicio para los libre pensadores .No obstante lo anterior, el Liberalismo poco a poco conquista adeptos y anima a sus copartidarios en el país en la vocación hacia el poder político, y en las elecciones presidenciales del 9 de febrero de 1930: los dos candidatos conservadores: Alfredo Vásquez Cobo, el general, y Guillermo Valencia, el poeta y humanista, son derrotados por el candidato liberal, Dr. Enrique Olaya Herrera.
Por la época, Adolfo Milanés publica su primer libro de poesías tituladas Curvas y rectas, Editorial Minerva, Bogotá. Allí aparecen algunas de las crónicas del poeta: “Los pantalones de Bolívar” que inicia: “Mi abuela tuvo el honor de conocer a Bolívar en momentos que el héroe paseaba de a caballo por las calles de esta ciudad. Y cuenta la crónica de este incidente sin igual en los anales de mi familia, que la sencilla mocetona…” y a continuación un escrito pleno de imágenes de un espíritu curioso y agudo, en una prosa novedosa que cautiva, por ser ante todo modelo de sencillez artística; entre otros escritos: “ El General Santander y las ocañeras en 1828; Doña Nicolasa Clavijo; El beso del héroe, El Padre Fajardo, El salón de don Felipe, Amigos hasta la muerte; La hermana Luisa, dedicado a su amigo Alejandro Prince; Coy, y el Día Aciago, entre otros muchos escritos que me gustaría reproducir para esta páginas Web, porque fueron muy bien logrados, por parte de una persona de gran sensibilidad y en términos generales un maestro del idioma español.
Leyendo actualmente los escritos de sus nietos ÁLVARO y ALFONSO LOBO AMAYA( Lobito), encuentro también en ellos apartes de esa prosa magistral de MILANÉS, y ese raro talento para contar en forma personal y minuciosa, con recursos sobrios y depurados de imaginación inagotable que hace de una temática por sencilla que sea: una crónica, interesante y amena para sus lectores.
Después de muerto Euquerio Amaya, su pariente, también escritor y prosista Alejo Amaya Villamil, en el año 1932, en la tipografía Central- Ocaña, publicó OCAÑA POR DENTRO con nuevas poesías y relatos del poeta fallecido. En este libro se recogen estampas de la Vila de Caro con primorosos dibujos realizados por MILANÉS.
Don Euquerio fue un poeta muy representativo de la ocañeridad culta, por eso sus versos y prosa están presentes entre nosotros, también por otras circunstancias favorables a su obra, en especial La interpretación estética y lírica que hizo de sus versos el Dr. Luís Eduardo Páez Courvel, estudio que mostró, como lo han hecho después otros críticos: la verdadera dimensión y trascendencia del valor de MILANÉS que fue un escritor autodidacto. No obstante lo anterior, y a pesar de su escasa producción en verso, logró poemas de notable factura.
Sus escritos en verso LIED Y ÁNIMA ACUAE, por ejemplo nos muestran a un inmenso pensador, cuya poesía trasunta fielmente su carácter, y deja hablar al filósofo que nos recuerdan a Heráclito ( siglo V AC)
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LIED
Los hombres nos vamos y las cosas quedan; queda lo insensible, queda la materia.
Y se esfuma la célula activa que piensa; y se desbarata el cordaje divino que vibra y que sueña; y desaparece la lengua que canta y el ojo que vela.
Los hombres se van y no vuelven nunca, mas las cosas quedan… Los hombres vivimos unos pocos soles, y siglos y siglos perduran las piedras. ¡Señor! ¿Por qué viven menos las cosas que viven, y por qué más viven las cosas ya muertas?
Linda mujercita que el ámbito oscuro de mi vida alegras, dame pronto el licor que del labio es miel que se acendra, porque yo me voy, me voy y no vuelvo, y las cosas quedan… |
ANIMA ACUAE
Sobre el lecho arenoso de las fuentes exhaustas rezo, ¡quien lo creyera!, por el alma del agua.
Las fuentes se durmieron rumorosas y mansas… ¿Qué sentirán los cántaros por las fuentes exhaustas?
En mi espíritu enfermo una tristeza canta… ¿Qué soñarán los musgos por las fuentes exhaustas?
Y en mi interior Una tristeza llora y canta, Una tristeza ingenua. ¿Será el alma del agua?
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· (Si desea saber sobre el por qué de los boletines LA OCAÑERIDAD Y LA CULTURA EDITORIAL, consulte en esta página Web en donde encontrará justificaciones, que tengo la convicción de que compartirá a favor de dar a conocer las obras de nuestros escritores de Ocaña y su provincia)
gabrielangel@une.net.co
Medellín, 07 de noviembre de 2007.