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Jueves, 08 de Noviembre de 2007
La ocañeridad y la cultura editorial (boletín 18) Adolfo Milanés - Por Gabriel Ángel Páez Téllez.
Por Editor Cocota.com @ 05:57 p.m. :: 316 Views :: 0 Comentario(s) :: Actualidad, Columnistas
 

EUQUERIO  AMAYA  nació   en Ocaña  en  1883, y murió en la misma ciudad  el domingo 22 de febrero de 1931.

 

 El poeta se suicidó  en su casa de  habitación de la Calle de la Amargura, según el  escritor  Jorge  Asaf, que  describe en una crónica titulada; La  tragedia  del poeta  aldeano, Obra Ensayistas, página 66, algunas reflexiones  al deceso de este  insigne poeta  ocañero, que  murió cuando contaba  48 años. “ Milanés sucumbió en una larga  y reñida batalla contra la lógica de la existencia cotidiana ( …) cuanto partieron de su lado  los otros navegantes de la cruzada lírica, el poeta quedó solo aferrado a la ínsula, en lucha abierta contra el reflujo de la vida, que encalló  su bajel de pirata de ensueños en las arenas del taedium vitae”

A principios del siglo XX, terminada la guerra de los tres años o de los Mil Días, Comienzan a destacarse  varios intelectuales en Colombia; periodistas y poetas, generalmente de tendencia romántica: En Bogotá, por ejemplo entre los años de 1902 y 1904  funcionó una tertulia literaria llamada LA GRUTA SIMBÓLICA, a ella pertenecieron: Julio Flórez, Diego Uribe, Clímaco Soto Borda, Víctor M. Londoño, y Max Grillo, entre otros. Esta tendencia  literaria  buscó  en todo el país  superar la aguda crisis  con la que recibió Colombia  el siglo XX.

Cómo  el ave fénix,  la  intelectualidad colombiana  se  refugió  en la literatura.

En Ocaña se destacan por la época: Diego Jácome, Joaquín Roca, y el  padre- poeta Sánchez Fajardo, entre otros  muchos escritores que  buscan superar  la adversidad  de  la amargura y el pesimismo secuelas de  la guerra fratricida entre liberales y conservadores, y  la pérdida del departamento de Panamá.

En   este  ambiente literario y  periodístico dos escritores  que comparten inquietudes ideológicas políticas,  para  mayor libertad  en sus  expresiones  asumen seudónimos: Santiago Rizo Lobo ( EDMUNDO VELÁSQUEZ); Euquerio  Amaya  ADOLFO MILANÉS, y posteriormente se les une un joven carmelitano  de nombre  Enrique  Pardo  Farelo  ( LUIS TABLANCA). Esta triada   de  escritores, cuya  vigencia  aún permanece entre nosotros  fue conocida  como los FELIBRES.

Estos periodistas  tenían que luchar contra  muchos prejuicios: la política  de  que estaban hastiadas las gentes,  y que, según una gran mayoría de personas había  llevado  la Nación a  la pavorosa guerra civil.

Con  base en lo anterior: la ideología Liberal  tenía  una marcada oposición  que  señalaba al ideario rojo culpable de todos los males de la República, aparte de lo anterior;  la conventual  Ocaña, no era campo propicio para  los libre pensadores .No obstante lo anterior, el Liberalismo poco a poco conquista adeptos y  anima a  sus copartidarios en el país  en la vocación hacia el poder político, y en las elecciones presidenciales   del 9 de febrero de 1930: los  dos candidatos conservadores: Alfredo  Vásquez Cobo, el general, y Guillermo Valencia, el poeta y humanista, son derrotados por  el candidato liberal, Dr. Enrique Olaya Herrera.

Por la época, Adolfo  Milanés  publica  su primer libro  de poesías tituladas Curvas y rectas, Editorial Minerva, Bogotá. Allí aparecen algunas de  las crónicas  del  poeta: “Los pantalones de Bolívar”  que inicia: “Mi abuela tuvo el honor de conocer a Bolívar en momentos  que el héroe paseaba de a caballo por las calles de esta ciudad. Y cuenta la crónica  de este incidente sin igual  en los anales de mi familia, que la sencilla mocetona…”  y  a continuación un escrito  pleno de imágenes de un espíritu curioso y agudo,  en una  prosa novedosa  que cautiva, por ser ante todo modelo de sencillez artística; entre otros escritos: “ El General Santander y las ocañeras en 1828; Doña  Nicolasa Clavijo; El beso del héroe, El Padre Fajardo, El salón de don Felipe, Amigos  hasta la muerte; La hermana Luisa, dedicado  a su amigo Alejandro Prince;  Coy, y el Día Aciago, entre otros muchos escritos  que  me gustaría reproducir  para esta páginas Web, porque  fueron  muy bien logrados, por parte de una persona de gran sensibilidad  y en términos generales un maestro del idioma español.

Leyendo actualmente los escritos de sus nietos  ÁLVARO  y  ALFONSO  LOBO AMAYA( Lobito),  encuentro también en ellos  apartes de esa prosa magistral de MILANÉS, y ese raro talento para contar en forma personal  y minuciosa,  con recursos sobrios y depurados de imaginación inagotable que hace de una temática por sencilla que sea: una crónica, interesante y amena  para  sus lectores.

Después  de muerto Euquerio Amaya,  su pariente,  también escritor y prosista Alejo Amaya Villamil, en el año  1932, en la tipografía Central- Ocaña,   publicó OCAÑA  POR DENTRO  con nuevas poesías y relatos  del poeta fallecido.  En este libro se recogen estampas de la Vila de Caro con primorosos dibujos realizados  por MILANÉS.

Don Euquerio  fue un poeta  muy representativo  de la ocañeridad culta, por eso sus versos y prosa están presentes entre nosotros, también por otras circunstancias favorables  a  su obra, en especial La interpretación  estética  y lírica que hizo de sus versos el Dr. Luís Eduardo Páez Courvel, estudio que mostró, como lo han hecho después otros críticos: la verdadera dimensión y trascendencia del valor  de  MILANÉS que  fue  un  escritor  autodidacto. No obstante lo anterior, y a pesar de  su escasa producción en verso,  logró  poemas  de notable factura.

 Sus  escritos  en verso  LIED   Y ÁNIMA  ACUAE, por ejemplo  nos  muestran a  un  inmenso pensador,  cuya  poesía  trasunta  fielmente  su carácter, y deja hablar  al filósofo  que nos recuerdan  a  Heráclito  ( siglo V AC)

 

 

LIED

Los hombres nos vamos
y las cosas quedan;
queda lo insensible,
queda la materia.

Y se esfuma la célula activa
que piensa;
y se desbarata
el cordaje divino
que vibra y que sueña;
y desaparece la lengua que canta
y el ojo que vela.

Los hombres se van y no vuelven nunca,
mas las cosas quedan…
Los hombres vivimos unos pocos soles,
y siglos y siglos perduran las piedras.
¡Señor!
¿Por qué viven menos las cosas que viven,
y por qué más viven las cosas ya muertas?

Linda mujercita
que el ámbito oscuro de mi vida alegras,
dame pronto el licor que del labio
es miel que se acendra,
porque yo me voy, me voy y no vuelvo,
y las cosas quedan…

ANIMA ACUAE

Sobre el lecho arenoso
de las fuentes exhaustas
rezo, ¡quien lo creyera!,
por el alma del agua.

Las fuentes se durmieron
rumorosas y mansas…
¿Qué sentirán los cántaros
por las fuentes exhaustas?

En mi espíritu enfermo
una tristeza canta…
¿Qué soñarán los musgos
por las fuentes exhaustas?


Y en mi interior
Una tristeza llora y canta,
Una tristeza ingenua.
¿Será el alma del agua?

 

 

 

 

 

·        (Si desea  saber   sobre  el por qué de los boletines LA OCAÑERIDAD Y LA CULTURA EDITORIAL, consulte  en esta página Web  en  donde  encontrará justificaciones, que tengo la convicción de que  compartirá  a  favor de  dar a conocer las obras de nuestros escritores de Ocaña  y su provincia)

 

gabrielangel@une.net.co 

 

 

 

Medellín, 07 de noviembre de 2007.

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