Por MIGUEL ANDRÉS CARRASCAL CORONEL
Septiembre 15 de 2004
Ocaña, desde sus albores, ha sido una ciudad de gran importancia en el territorio colombiano, y cuna de letrados y políticos que le han dado lustre a lo largo de cuatro siglos.
Fue fundada en 1570 por el Capitán Español Francisco Fernández de Contreras, por orden del gobernado fundador de Pamplona, don Pedro de Ursúa, para facilitar las comunicaciones entre su ciudad y la de Santa Marta y además quedara cerca al río grande de la Magdalena”. A la fecha cuenta con 434 años, hecho que la convierte en un sitio con propia identidad cultural. ¡Y vaya que si la tenemos! Es ciudad de callejas empedradas aún; templos y capillas antiquísimas guardan una hermosa imaginería española y quiteña que se admira especialmente en su semana santa, que por cierto nada tiene que envidiar a otras.
Históricamente Ocaña es un lugar de reseña importante. En el viejo templo de San Francisco se reunió la Gran Convención de 1828, sin que se cumpliera el objetivo constitucional reformista para el que fue convocada. Por desavenencias entre los seguidores de Bolívar y de Santander, aquí se gestaron los partidos tradicionales de Colombia: liberal y conservador.
En Ocaña nació don José Eusebio Caro, poeta, político y padre del expresidente de Colombia don Miguel Antonio Caro. El Libertador Bolívar y el General Santander gustaban mucho de llegar aquí. La belleza de la mujer