LA REGIÓN DE OCAÑA Y SU DESARROLLO, COMPAÑERA PACIENCIA, y más de una veintena de libros del fecundo escritor e historiador JORGE MELÉNDEZ SÁNCHEZ.
De los diferentes escritores que contribuyen o han contribuido a la historia de Ocaña y su provincia; y por extensión a otras regiones de nuestro departamento Norte de Santander y del Sur del Magdalena, (hoy Cesar), es importante destacar la labor de Jorge Meléndez Sánchez, nacido en la ciudad de Ocaña el 31 de diciembre de 1945, en el hogar de don Jesús Meléndez Rodriguez y doña Emilia Rosa Sánchez de Meléndez, ya fallecidos.
Jorge cursó estudios primarios y de bachillerato en Ocaña. Fue de los alumnos fundadores de la Escuela Normal “Francisco Fernandez de Contreras”, pero pensando en no ser maestro, según sus apuntes autobiográficos, se retiró de la Normal y continuó su bachillerato en el Colegio Nacional José Eusebio Caro, estudios académicos que terminó en el Colegio Andrés Bello, de la ciudad de Cúcuta.
Desde la época de nuestra juventud en Ocaña, y en mi trato con él pude observar sus inquietudes por la solución de la problemática social del país; de modo, que no me extrañó estudiara: sociología, filosofía, periodismo, derecho o historia… En efecto, optó por Filosofía y letras con especialización en Historia, títulos académicos que obtuvo en la Universidad Nacional de Bogotá. Posteriormente, en esa ciudad, ingresó en condición de docente en la Universidad Pedagógica Nacional, y de cátedra en otros centros de educación superior.
El periodismo ha sido otra de sus actividades culturales, destacándose en la crónicas publicadas en v periódicos y revistas: Problemática Liberal, en Bogotá, Vanguardia Liberal de Bucaramanga; La Opinión, y el Diario de la Frontera de Cúcuta; y la revista Horizontes Culturales, editada en Bogotá.
LA REGIÓN DE OCAÑA Y SU DESARROLLO, este fue su primer libro y fue editado por Ecoe en capital de la República en junio de 1979.Gracias al éxito de la primera edición; un año después, en el mes de febrero se hace la segunda publicación de esta obra en los talleres litográficos Andaquí Impresores, en la ciudad de Bogota, 169 páginas, y suplemento fotográfico. El prólogo estuvo a cargo del Dr. Gerardo Sanín Echeverri, y trata en especial de los problemas históricos del desarrollo ocañero. En estas temáticas, Jorge consulta los archivos provincianos y la tradición oral de nuestras gentes y las traduce en importantes crónicas en una redacción amena que muestran su profesionalismo y personal disposición para la narrativa social; y que en opinión del prologuista: es un ensayo sociológico de la problemática social de Ocaña desde tiempos los inicios de la Villa de Caro.
Gracias a la respuesta positiva al libro anterior, escribe sobre otros temas: Políticamente no, doctor ( Crónicas), Aniquilamiento o pacificación, Cacao y río; Por el río Zulia, Ocaña colonial, Tiempo de fantasmas, Reto al recuerdo, La Erosión y los tejados, Signar el presente, La tierra de don Antón, Ensayos, Vivir la región, Lados de Filogringo, Caminos de Oropoma, Salida al río: … y ahí cayó Camilo.
El diario La Opinión, de la ciudad de Cúcuta, en su edición del 20 de julio de 1997 registró el quebranto de la salud de Jorge Meléndez, y en donde el escritor e historiador aprovecha la solidaridad de ese medio periodístico para agradecer a amigos y relacionados el apoyo recibido en atención a la dolencia física que lo redujo a silla de ruedas, todo lo anterior debido al Síndrome Guillén Barré, que desde meses anteriores le afectaron el sistema nervioso y muscular, todo lo anterior en detrimento de salud, y que lo llevaron a internarse en la clínica El Bosque de la ciudad de Bogotá, en donde asumió con paciencia benedictina este problema que al fin superó con estoicismo digno de admirar
En el escrito publicado, en el diario antes citado, comenta de cómo volvió a aprender a leer y escribir, y gracias a ello recuperar su identidad.
El libro COMPAÑERA PACIENCIA, Editorial Códice Ltda., Bogotá, 126 páginas, cuya primera edición se realizó en el año 1998, ( Véase portada) El autor se observa en actitud de meditación ante el imprevisto que afecta su salud y que lo redujo en su actividad de escritor por un tiempo considerable ; aparecen además: la silla de ruedas; y los libros: sus amigos de siempre…
Gracias a Dios y la ciencia médica, como lo afirma, logró recuperarse plenamente, hecho que celebramos todos sus amigos. Desde entonces ha continuado escribiendo. En 1998 aparecen: La viña de la esperanza y Pensar la paz; en 1999 nos ofrece: Alto Catatumbo, región y ambiente; Sociedad e identidad, Política, violencia y esperanza; y otros nuevos libros que nos hablan de su decisión para superar con creces la adversidad del tiempo en que por su enfermedad estuvo limitado, así surgen además otras nuevas obras: Comarca incendiada ( dedicada al orden público y derechos humanos en Ocaña); Camino de Rionegro, Camino de la identidad ( Un ensayo de historia iberoamericana); Soldadito de mi patria no me mates, y enuncia la publicación de otras obras en preparación: El fantasma republicano, La ciudad de Ocaña y su puerto real, y reto presente. (En esta obra pretende hacer una síntesis del salvajismo eficiente en la destrucción del patrimonio histórico de Ocaña)
Analizando su decisión de continuar escribiendo no obstante la falta de estímulos para los hacedores de la cultura editorial en nuestra patria, en especial, en nuestra región nortesantandereana; con este ejemplo del amigo Meléndez comprendo aún mejor las palabras iluminadas de Jhon Milton: “ Los libros no son cosas muertas; contienen en ellos una potencia de vida tan activa como el alma de donde provienen”
Medellín, junio 13 de 2007