Peláez Salcedo estudió en la Escuela Normal de Cúcuta y dedicó su vida a la enseñanza, actividad en la que fue ferviente pedagogo por 50 años; de los 101 de su meritoria existencia que alternó con el periodismo y la literatura.
Su obra reúne casi todos los géneros literarios; Novelista, poeta y periodista.
Entre otros cargos directivos, fue rector del Colegio Nacional José Eusebio Caro, de Ocaña y Secretario de Educación del Departamento del Atlántico; en esta posición buscó ante todo adelantar labor social a favor del magisterio; en especial en pro de la educación rural. Posteriormente fue nombrado profesor; y finalmente, rector en la ciudad de Pamplona en donde fijó su residencia por muchos años….
Fundó y dirigió varios periódicos; colaboró además en El Diario de la Frontera y la revista Hacaritama de la ciudad de Ocaña.
Escribió novelas costumbristas, entre éstas: Sendero de Espinas. Obra de 138 hojas, impresa por la imprenta Departamental del Norte de Santander.
El prólogo de este libro, escrito el 1 de junio de 1963, estuvo a cargo del Dr. Lucio Pabón Núñez, quien exaltó la personalidad del institutor y su obra literaria presente en periódicos, revistas hojas volantes, folletos en donde destaca de Peláez Salcedo, el buen uso del idioma. En relación con la obra escribe: “ Hay páginas inolvidables en SENDERO DE ESPINAS, por el acierto sicológico, como la que nos pinta el encuentro del niño Arturito con el cadáver de su madre; por la segura elección de elementos representativos , como la relativa a las tempestades en los llanos de la antigua Cruz y Abrego de hoy”
En época reciente registramos con pesar la tragedia sucedida en Abrego, y relacionada con un rayo; ese tremendo fluir de electricidad entre dos nubes o entre una nube y la tierra, fenómeno natural que causó la muerte de varias personas y dejó heridas a varias de ellas. Parece que las tempestades en esa región del país han sido frecuentes; y sirvieron de inspiración hace años para la novela citada.
Sendero de Espinas recoge la vida provinciana de Ocaña a principios del siglo XX.. La vida aldeana y rural, entroncada en la prosa romántica se presenta en un relato dramático de violencia y dramatismo, modulado por deliciosos episodios vivificados por los más altos principios éticos.
En algunos poemas Peláez Salcedo se muestra irónico e inclusive utiliza el sarcasmo; no obstante en sus versos se observa factura impecable y abunda la vena del ingenio, esto conceptuó Ciro Alfonso Lobo, en relación con la producción en verso de este poeta – educador.
Leyendo en días pasados de este mes de abril de 2007, el libro DESDE EL BALCÓN, Biblioteca de autores convencionistas, tomo 1, obra del doctor Olger García Velásquez, encuentro entre otros importantes artículos, el ameno relato de cómo la administración municipal de Convención abrió concurso en el diario La Opinión, de la ciudad de Cúcuta, para buscar letra y música del Himno de Convención ( La Opinión,13 de junio de 1997, página7 A)
El Dr. Olger defendió la vigencia del himno de Convención, letra del escritor y poeta José María Peláez Salcedo. Himno entonado durante 63 años por muchas generaciones de convencionistas, y que ya había sido grabado en disco LP y distribuido en las colonias por todo Colombia, durante el sesquicentenario del municipio en 1979, himno interpretado por el famoso dueto “Juancho y Alfredo”
Sólo faltaba el reconocimiento oficial; y en efecto fue legalizado mediante acuerdo aprobado con ponencia de la concejal Yeni Pinto, y sancionado el 8 de julio de 1997 por el alcalde ((e) Jorge Suarez.
A continuación, dos sonetos de este meritorio escritor que magistralmente combinó el noble ejercicio de la labor docente con la literatura,. Le siguió en la meritoria creación literaria su hijo: el reverendo padre José María Peláez Herrera.
TODO PASA
Nada dura en este mundo: todo pasa:
la infancia con sus tiernas travesuras,
de toda juventud las aventuras,
y la dicha terrestre, tan escasa.
Pasa el juego que el alma nos abrasa,
las penas se disipan, las torturas;
son un soplo fugaz las amarguras,
pasa el dolor y la desgracia pasa.
Un instante es la vida, casi es nada,
como un punto de luz en el espacio,
fuego fatuo en la noche iluminada.
Sin embargo, por cientos y por miles,
hay mujeres que andan tan despacio
que nunca pasan de los quince abriles.
MUERTE
Eres sombra y tiniebla, y eres fría
espada que desgaja la existencia,
soplo helado que apaga la conciencia
sin fijar hora, ni lugar, ni día.
Irremediable fin de la falsía,
problema de la vida y de la ciencia,
eres, muerte, el silencio y la inconciencia
de quienes duermen en la cripta fría.
Yo no anhelo caer entre tus brazos
ni ser de aquellos que en verdad te añoran:
no quiero que me enlaces en tus lazos.
Aunque sé de seguro que una tarde,
mientras las gentes compungidas lloran,
un cirio blanco ante mi cuerpo arde.
En el año 1963, el entonces Secretario de Educación Departamental del Departamento Norte de Santander, Dr. Crisanto Montagut Sánchez., escribe en relación con la obra Sendero de Espinas: “novela de estilo costumbrista, de plácido sabor literario escrita en prosa amena y casi de entonación poética por don José María Peláez Salcedo, nacido en el año de (1900) en el próspero y ubérrimo valle que hasta 1930 se llamó “La Cruz”, y luego Abrego.